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sábado, 28 de julio de 2012

Armin Meiwes, El "Caníbal de Rotemburgo".


Historia de un asesino

Armin Meiwes era un chico normal en la escuela, algo retraído y apartado de sus compañeros. En su familia vivió las sucesivasseparaciones de su madre y al final de su pubertad vivía sólo con ella, sometido a una estricta disciplina. Estos antecedentes no son nuevos en la historia de los criminales más famosos del mundo. En su juventud, el caníbal presenció escenas de matanza que podrían haber influenciado su estado psicológico. Matanzas de animales en las que él participaba para darse después el gran banquete. 

El Canibal
A la edad de 18 años, Armin se muda con su madre a la enorme casa que la familia poseía a las afueras de Rotemburgo. La casa tenía 44 habitaciones y los amigos de Armin la llamaban la casa de los espíritus. Posteriormente ingresó en el ejercito donde destacó por su disciplina. Apoyaba a lo subalternos y se llevaba bien con ellos. Se llevaba a su madre con las excursiones de su brigada y pasaba la noche con ella en habitación separada. Tras su servicio en el ejército, trabajó como técnico de ordenadores en un centro informático de Kassel. En su trabajo también se le consideraba diligente y eficiente. Entre sus aficiones estaban la lectura de libros de caníbales, muertes y asesinos en serie. Además coleccionaba partes del cuerpo de muñecas que coleccionaba en un cofre para ocultarlas de su madre.

La madre falleció en 1999 en la casa de Rotemburgo. Tras su muerte, Armin se quedó solo en el mundo y los únicos lazos familiares y sentimentales que mantenía desaparecieron de su vida. A partir de este punto, Meiwes inició su carrera criminal por internet. Fotos de crímenes, accidentes, cuerpos abiertos y otras muchas fantasías violentas componen el archivo fotográfico de su ordenador. Foros como "Gourmet" o "Caníbal –Café" le proporcionan la plataforma ideal para contar y compartir sus fantasías más profundas. Comienza la nueva doble vida de Armin como el Dr. Jekill y Mr. Hyde. El Mr. Hyde sigue siendo el buen trabajador, buen vecino y ciudadano que busca la mujer de su vida pero el Dr. Jekill aparece en escena por las noches con sus fantasías caníbales.

La red de las perversiones

Así comenzaron sus primeros contactos. Primero un cocinero ofreció a dos de sus ayudantes para ser degustados. Armin habría tenido la oportunidad de matarlo y devorarlo. Sin embargo, ante las dudas de la víctima, lo dejó marchar. El banquete sólo tenía sentido si la víctima también estaba de acuerdo.
La casa

En el chat, conoció a Bernd Brandes, un ingeniero de Berlín. Bernd se declaraba bisexual y su comportamiento sexual no era lo que se puede llamar "normal". Violencia y tortura formaban parte de su rituales sexuales del día a día. Se citaron primero para un fin de semana donde pusieron a prueba sus instintos caníbales. Tras la despedida en la estación, Brandes lo pensó mejor y llamó a Meiwes para que lo recogiese. Quería probar otra vez.
la... ¿victima?
Tras varias horas de conversación, Brandes quiso que el Caníbal le amputase el pene. "Córtalo de una vez", dijo la víctima. Con gran cantidad de alcohol y medicamentos, ya no sentía dolor. Por fin Bernd pudo cumplir su sueño, comerse sus propios genitales. Meiwes cortó el pene en dos trozos y los puso en la sartén aderezándolos con pimienta, sal y ajo.
la "habitación del pánico"
En cuanto a los motivos que llevaron a la víctima a ofrecerse, Armin manifestó que no entendía el sentimiento de felicidad que Bernd experimentaba. Meiwes asesinó posteriormente a su víctima en la mesa de descuartizar y grabó todo en cámara de vídeo. Descuartizó el cuerpo y conservó la carne. Después de dos días, Armin viocumplido su deseo de comer carne humana. Según las declaraciones a la policía, la carne humana tiene un sabor parecido a la carne de cerdo.

El "Caníbal" había cumplido su deseo, pero esto no era suficiente. Los meses siguientes los pasó buscando nuevas víctimas. Necesitaba carne joven y fresca. Esta actitud fue la que condujo a la policía a desenmascararlo. Un estudiante de Innsbruck denunció a Meiwes, que aseguraba en los foros haber probado la carne humana. En el recuento de respuestas, se registraron varios centenares de víctimas, dispuestas a dejarse devorar por un canibal. La policía lo arrestó un año después del asesinato.
la jaula

Asesinato o eutanasia

El veredicto de los psicólogos y psiquiatras muestra que Meiwes no estaba loco cuando cometió el crimen, pero consideran que la víctima no podía pensar racionalmente.

La fiscalía quiere juzgarlo por asesinato con motivos sexuales e imponerle cadena perpetua. El problema es que la víctima dio su consentimiento al asesino y la defensa usará este argumento para que se considere como homicidio a petición, una especie de eutanasia ilegal, lo que llevará a una sentencia de entre 6 meses y 5 años, anulando la consideración de que fue un asesinato.

Según el profesor Arthur Kreuzer, del instituto de criminología de la Universidad de Giessen, el caso podría marcar un hito en la historia judicial. "Es un asesinato convenido por víctima y asesino. No creo que pueda considerarse como el peor caso de asesinato premeditado" matizó el profesor. El abogado de Meiwes citó como una carta favorable, que Armin dejó libres a cuatro personas que se habían ofrecido voluntarias para el sacrificio, por las dudas que mostraban. Su víctima dio el pleno consentimiento antes de que Armin la matase.

El caso de Armin Meiwes conmovió a todo el mundo por su crueldad. Sobre todo por la popularidad que le dieron los medios de comunicación. Pero el fallo judicial se enfrenta a problemas para condenar justamente al acusado.

domingo, 29 de abril de 2012

Esclavitud en La actualidad

Esclavitud moderna: 270 millones de razones para cambiar el mundo


Más de 270 millones de personas sobreviven en situaciones de esclavitud, producto de un ultraliberalismo que confunde valor con precio y que considera a los seres humanos como mercancías y a las riquezas de la tierra como recursos explotables.

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Esclavitud moderna: 270 millones de razones para cambiar el mundo
La foto es de bagaball en Flickr
Más de 270 millones de personas sobreviven en situaciones de esclavitud, producto de un ultraliberalismo que confunde valor con precio y que considera a los seres humanos como mercancías y a las riquezas de la tierra como recursos explotables.
La esclavitud no es una fatalidad, sino una monstruosa injusticia ante la que es legítimo rebelarse por todos los medios. Quienes nada tienen que perder más que las cadenas actúan en justicia al rebelarse, porque el derecho a matar al tirano se convierte en deber cuando quienes padecen son los más débiles. Es legítima defensa. Castelar los animó: “¡Levantaos, esclavos, porque tenéis patria!” No sólo la territorial, sino la de la fraternidad universal.
Existen más 270 millones de personas que sobreviven en situaciones de esclavitud. En un mundo interrelacionado somos responsables de todo cuanto se hace en el planeta. Estudios de la Unión Europea sostienen que millones de personas padecen formas de trabajo y de prostitución forzados. También la servidumbre por deudas y la explotación infantil que afecta a cerca de 300 millones de niños.
Los esclavos de hoy pueden ser inmigrantes que trabajan de sol a sol en viveros de agricultura intensiva en Europa o en Estados Unidos, obreros de la construcción a destajo y sin derechos reconocidos, así como tejedores de alfombras o de prendas deportivas en Asia para las grandes transnacionales. Los esclavos de nuestros días padecen tratos brutales en ambientes más estresantes que los de la antigüedad, porque estos no sabían que eran sujetos de derechos.
La esclavitud fue definida, en 1926, por la Convención contra la Esclavitud, como “el estatus o condición de una persona sobre la cual se ejercen algunos de los poderes asociados al derecho de propiedad”. Así se ampliaba el ámbito de la esclavitud, reconociendo otras formas similares.
Hay diversos mecanismos de sometimiento a la servidumbre. Uno es el laboral, del cual participan los niños forzados a trabajar en textiles de India, en minas del Congo o fabricando aceite en Filipinas, o las mujeres de las fábricas de Vietnam, los emigrantes birmanos en Tailandia y los haitianos forzados a cortar caña en República Dominicana, los esclavos en las plantaciones de bananas en Honduras y los subcontratados por fábricas de calzado y prendas deportivas en Camboya.
La esclavitud sexual es otra forma de sometimiento aberrante. A las redes de explotación sexual que afectan a mujeres, a niños y a emigrantes, hay que añadir formas de matrimonio forzado que entrañan la esclavitud de las mujeres. A pesar de que la Convención de la Esclavitud (1956) prohíbe “cualquier práctica o institución en la que la mujer, sin el derecho de renunciar, es entregada en matrimonio a cambio de una compensación económica o en especie a su familia”, todavía permanecen vigentes en muchos lugares acuerdos de matrimonios con contraprestación económica. También algunos inmigrantes avecindados en Europa tratan de imponerlos, en nombre de tradiciones que no son admisibles en los países de la Unión Europea que ellos eligieron en busca de otro nivel de vida. Si no respetan las normas que nos han permitido alcanzar estos modelos de bienestar, lo adecuado es que se vuelvan a sus lugares de origen.
En algunas zonas rurales, las deudas familiares se saldan con la entrega de niños como “servidores de por vida”. Es conocido en los países receptores de inmigrantes el terrible endeudamiento de quienes llegan sin papeles y caen en manos de mafias criminales que los explotan bajo amenaza de vengarse en sus familias.
Hay que considerar como forma de esclavitud lo que sucede con los niños reclutados a la fuerza por los ejércitos de Sudán, de Somalia, Liberia, Zaire o Sierra Leona. En Latinoamérica hay miles de adultos coaccionados para alistarse en ejércitos regulares, en guerrillas o grupos paramilitares.
La raíz de la actual esclavitud está en la pobreza absoluta de zonas cada vez más amplias del planeta y en la explotación sistemática que de los más débiles practican compañías transnacionales que no respetan fronteras, ni reconocen ley ni más orden que sus beneficios económicos.
“Cuando reflexionemos sobre nuestro siglo XX, no nos parecerán lo más grave los crímenes de los malvados, sino el escandaloso silencio de las buenas personas”, escribió Luther King. Es preciso denunciar lo que genera estas nuevas formas de esclavitud: Los esclavos de hoy son producto de la guerra, de los criminales negocios de armas y del narcotráfico, así como de la demencial competitividad de los mercados. Es el resultado de un ultraliberalismo que confunde valor con precio y que considera a los seres humanos como mercancías y a las riquezas de la tierra como recursos explotables.
Ante esta situación explosiva, los nuevos imperialismos demonizan toda protesta o alzamiento como actos terroristas. Los excluidos de hoy se alzarán y tomarán por la fuerza lo que se les niega en justicia. Es la ley de la vida en un mundo de gobernantes cegados en su desolada tristeza.
José Carlos García Fajardo
Profesor Emérito de la Universidad Complutense de Madrid (UCM). Director del Centro de Colaboraciones Solidarias.

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sábado, 21 de abril de 2012

Torturas

Torturas: ¿valor de la democracia estadounidense?

En EE. UU., el país que más valora los derechos humanos, las autoridades aplican métodos de torturas y castigos crueles.
Esto a pesar de que uno de los puntos fundamentales de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, documento altamente apreciado en EE. UU., reza: “Nadie será sometido a torturas ni a tratos crueles, inhumanos o degradantes”.
La CIA, con licencia para torturar
Es evidente que no todos los decretos se respetan. Así, sólo en junio del año pasado, el Departamento de Justicia frenó 99 de los 101 procesos contra funcionarios de la CIA por torturas.
“Temo mucho que la administración actual quiera dejar esas opciones abiertas. No quieren catalogarlas como crímenes o torturas, dejando la puerta abierta a nuevas aplicaciones de estas técnicas y eso es lo que da miedo”, sostiene el empleado del Departamento de Estado, Peter Van Buren.
En el 2005, el gobierno estadounidense adoptó una ley especial para el trato a detenidos. Pero hasta ahora se sabe que los funcionarios de la CIA tienen derecho a usar varios métodos de tortura.
‘…porque así lo dijo el Fiscal’
Durante su mandato, George W. Bush apoyó abiertamente el uso de torturas diciendo que “los estadounidenses deben saber que se usan técnicas en el marco de la ley para protegerlos”.
¿Por qué el empleo de torturas con agua es legal? “Porque el Fiscal dijo que era legal. Dijo que no tenía nada que ver con la ley antitorturas. No soy abogado, pero hay que confiar en la palabra de los que me rodean y eso es lo que hago”, explicó entonces George W. Bush.
¿Por qué no denuncian?
Por mucho tiempo fiscales y expertos en derechos humanos de varios países pidieron abrir un proceso contra la administración de George Bush hijo.
Así, en el 2010 la organización Human Rights Watch acusó al exmandatario de apoyar la tortura y divulgó un extenso informe acerca de las denuncias de detenidos sobre los malos tratos autorizados por el ex presidente y otros funcionarios. Las múltiples exigencias no fueron atendidas.
Según el periodista Neil Clark, “el problema es que EE. UU. promueve la democracia pero también hay una especie de acuerdo entre los partidos élites para no imponer castigos ni iniciar acciones legales contra los crímenes de administraciones anteriores” .
Nada cambia
Con la llegada del presidente Barack Obama al poder la situación no ha cambiado radicalmente. Dos semanas antes de tomar posesión, Obama prefirió no mencionar los casos en los que el país debió asumir su responsabilidad histórica ante la justicia internacional.
Una postura que hace reflexionar sobre la conducta moral de este país, mientras sus gobernantes pretenden que se respeten los derechos humanos en todo el mundo.
http://es.sott.net/articles/show/13222-Torturas-valor-de-la-democracia-estadounidense-

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